Por José M. Benayas.
Si eres aficionado a la bicicleta seguramente te habrás preguntado en alguna ocasión si sería bueno federarte y cuáles son las ventajas que esto conllevaría. Aparte de los ciclistas que compiten, que tienen la obligación de estar federados, los que montamos por afición, cicloturistas, etc. solemos manejar dos motivos principales para hacerlo:
- “Porque la licencia me incluye un seguro”
- “Porque participo habitualmente en marchas y la inscripción me resulta más barata al tener licencia”
Ambas razones tienen el mismo origen. En definitiva, la participación en una marcha cuesta más si no tienes licencia porque en ese caso debes pagar un seguro específico para ese día. Si tienes licencia, se entiende que tu participación está amparada por el seguro de la misma.
Por tanto, básicamente nos federamos para disponer de los beneficios de los seguros anexos a la licencia. Concretamente de los beneficios de un seguro de accidentes y de un seguro de responsabilidad civil.
Pero ¿te has preguntado alguna vez cuál es el alcance real y efectivo de los seguros que se incluyen con la licencia? Algunos amigos y yo sí lo hicimos. Lo hicimos hace un año. Nos empeñamos en conocer el alcance de los seguros que nuestra federación territorial nos ofrecía y el resultado fue y está siendo de lo más frustrante. Tengo que decir que nos empeñamos y tengo que añadir que desgraciadamente nos tuvimos que empeñar mucho, ya que desde un inicio nos vimos obligados a vencer la reticencia inicial de la Federación a hacer públicas las pólizas de seguros. Reticencia inicial que, sin embargo, era y es coherente con el hecho de que junto con la licencia no se te entregue la póliza que en cualquier caso la Federación dice entregarte según figura físicamente en el dorso de la licencia; y lo que es más grave con el hecho de que se esté incumpliendo sistemáticamente la obligación que la Federación tiene de facilitar, junto con la licencia, un certificado individual de seguro donde se expresen las coberturas y garantías incluidas.
En lo que al seguro de responsabilidad civil se refiere, las condiciones no había por dónde cogerlas. Desde una póliza donde no se especificaba el objeto del seguro hasta una confusa redacción en donde no aparecíamos los federados por ningún lado. En definitiva, un seguro de responsabilidad civil pensado para los federativos y donde básicamente se ignoraba a los federados. Posiblemente motivado por lo incuestionable de este tema, y quiero pensar que por la denuncia pública que algunos aficionados realizamos, mediada la temporada se suscribió un nuevo seguro de responsabilidad civil donde quedaban resueltas casi todas, por no decir todas, las carencias que el seguro de responsabilidad civil tenía para los practicantes del ciclismo.
Sin embargo esto no ha sido así en lo referente al seguro de accidentes. Si bien las pólizas firmadas entre las Federaciones y la Mutualidad General Deportiva, como entidad mas significativa, establecen las coberturas mínimas legales, lo hacen a su vez estableciendo una serie de exclusiones que son de hecho la mayoría de las situaciones en las realmente practicamos nuestro deporte.
Concretamente se excluían situaciones de entrenamiento salvo que fueses acompañado de tu preparador físico ¿Imaginas? ¿Cuántos de nosotros entrenamos “acompañados” de preparador físico?
Igualmente se excluía –y se sigue excluyendo– cualquier accidente ocurrido con un vehiculo a motor. ¿No es el atropello por un vehiculo a motor, desgraciadamente, uno de los mayores riesgos que tenemos los aficionados? ¿Qué sentido tiene por tanto excluir esta situación?
Por otro lado se condicionan la totalidad de los accidentes ocurridos en zona urbana al estudio por parte de las aseguradoras de los atestados. ¿Cuántas veces circulas por zona urbana en tus entrenamientos? ¿Imaginas si eres aficionado, como es mi caso, residente en la comunidad de Madrid? ¿Dónde empieza y donde acaba la zona urbana? ¿Imaginas que a un futbolista el seguro le excluye las lesiones que sufra consecuencia de una entrada que sea sancionada con tarjeta roja? En definitiva el seguro de accidentes que nos ofrece, en este caso la MGD, tiene muchas posibilidades de no ser efectivo en la mayoría de los incidentes que puedes tener.
¿Porqué esta situación?, te preguntarás. Muy sencillo. Aproximadamente en el año 2004, coincidiendo con un despunte del cicloturismo y con la obligación de tener licencia para participar en alguna que otra popular marcha y posiblemente ante el aumento de ciclistas en la carretera y por tanto de siniestralidad, la MGD ofreció a las Federaciones estas exclusiones y fueron aceptadas, seguramente sin pensar en su trascendencia. Este “descuido”, que podría disculparse y quedarse únicamente con ese calificativo, empieza a hacerse acreedor a adjetivos mucho más importantes cuando, una vez denunciada y conocida la situación, las Federaciones han preferido mantenerlas incluso rechazando alternativas más adecuadas que se les han sido puestas encima de la mesa.
¿Cuál es la razón? Esto sólo puede explicarlo la gente que está al cargo de las Federaciones de ciclismo. Nosotros, los aficionados, lo único que podemos hacer es imaginárnoslo, asombrarnos, seguir denunciando este tipo de situaciones y exigir una total transparencia en la información.
¿Y se da la misma circunstancia en todas las Comunidades Autónomas? No. Nuestra lamentable experiencia se refiere a la Federación Madrileña, que tiene contratado el seguro de accidentes actualmente con la Mutua General Deportiva. Cada territorial es independiente para contratar los seguros de sus federados pero ¡ojo!, la circunstancia en otras territoriales no tiene necesariamente que ser ni mejor ni peor, por eso es importante que os informéis del alcance de las coberturas y exclusiones en vuestra propia Federación.
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José M. Benayas es aficionado al ciclismo de larga distancia, miembro del CC Yepes y organizador de brevets.
Fecha de publicación: Enero de 2009